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Raynnier Gomez
Artículo22 de enero de 2026
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La singularidad es una línea recta. La inteligencia quizá se mueva en círculos.

Publicado
22 de enero de 2026
Lectura
2 min
Temas
intelligence · singularity · time · science fiction

Singularidad es una palabra buenísima para vender un futuro. Suena a evento: un umbral, algo que en principio podrías marcar en un calendario. Y en cuanto aceptas la palabra, aceptas sin darte cuenta su forma: una línea que sube, con nosotros cerca de la parte interesante.

01La forma que viene escondida en la palabra

Esa línea hace mucho trabajo antes de que nadie discuta nada. Mete un antes y un después en la historia. Convierte la inteligencia en algo que se acumula en una sola dirección y que en algún momento llega. Y nos coloca convenientemente cerca de la parte buena, cosa que, para ser justos, cada generación ha creído de sí misma.

Nada de eso hace que la línea sea falsa. Solo la vuelve una imagen. La recogimos temprano en esta conversación y en general dejamos de notar que estábamos sosteniendo una.

El verdadero destino de la inteligencia quizá no sea conquistar el futuro, sino recordar su origen.
El Ciclo Eterno

02Los círculos son la idea más vieja

Muchas formas de pensar imaginaron el tiempo como algo cíclico mucho antes de que alguien le pusiera la palabra tecnológica delante a singularidad. Estaciones, edades, mundos que terminan y vuelven a empezar. No es una postura marginal: se podría argumentar que la línea recta es la recién llegada.

Apunta eso hacia la inteligencia y sale algo menos halagador y bastante más interesante. La inteligencia aparece. Se complica. Se expande, choca con algún límite y se deshace. Después las condiciones para que exista se vuelven a juntar en otro lado y ocurre de nuevo. No es progreso, pero tampoco es colapso. Es un ciclo.

En esa imagen no somos el origen de nada. Somos una corrida reciente.

03Qué cambia si te lo tomas en serio

Unas cuantas cosas conocidas dejan de tener sentido de la manera habitual. El futuro deja de ser un lugar al que llegamos. La inteligencia artificial deja de parecer una especie sucesora y empieza a parecer una fase, una forma más que toma lo mismo mientras da la vuelta. Y si llegamos primero o no se convierte calladamente en una pregunta sobre nada.

También cambia qué cuenta como buena pregunta. En lugar de cuándo, terminas preguntando qué se transmite. Si la inteligencia ya pasó por aquí antes, ¿sobrevive algo al intervalo? ¿Un rastro, una estructura, alguna forma de memoria? ¿O cada vuelta arranca de cero y redescubre las mismas cosas en el mismo orden?

Esa última es la que no puedo soltar.

04No es una predicción

Nada de esto pronostica nada. Sin fecha, sin afirmar qué está a punto de hacer tal o cual tecnología, sin defender que una imagen le gane a la otra. Los ciclos son una lente, no un calendario, y el valor está entero en lo que notas mientras la llevas puesta.

Que es más o menos para lo que sirve la ficción. Una cosmología no se puede comprobar. Sí se puede construir con el cuidado suficiente para caminar por dentro y ver qué le hace a la gente que vive ahí.

Ese es el motor de El Ciclo Eterno: ¿y si la humanidad no fuera el origen de la inteligencia, sino su experimento más reciente? Es el Acto I, así que abre cosas en lugar de cerrarlas, y está escrito en español. Si la pregunta de arriba es del tipo que disfrutas dándole vueltas, el libro son 283 páginas dándole vueltas.